
Acaba de
entrar en vigor el Decreto 895/2013 por el que se obliga a bares y restaurantes
a utilizar botellas irrellenables para el aceite. Es una reivindicación que el
sector productor venía demandando desde el
año 2008 sobre
todo, por parte de las Denominaciones de Origen y productores interesados
en la calidad. En aquellos momentos el Gobierno trasladó a Bruselas esta
demanda, en lugar de legislar, como ya lo habían hecho otros países productores
como Portugal o Italia.
Hace ahora
un año, todos celebramos la implicación del Comité de Gestión de la Unión
Europea en este tema, dando luz
verde a la modificación del Regalmento 29/2012
sobre las normas de comercialización del Aceite de oliva, donde estaba previsto
incluir la obligatoriedad de usar las botellas irrellenables en todos los
países miembros de la U.E; sin embargo, en el mes de mayo se da marcha
atrás a esta propuesta y la U.E. deja a voluntad
de los estados miembros el legislar a este respecto. Había
muchos intereses encontrados incluso dentro de nuestro propio país, a
pesar de ser el primer productor mundial de los mejores zumos de aceituna.
El pasado
Noviembre aplaudimos a nuestro Gobierno cuando publicó el citado decreto
895/2013. Creímos que por una vez se anteponían los intereses del sector
productor a los de los grandes envasadores... ¡ilusos!.
Aprovechando
la entrada en vigor de este Decreto, la Interprofesional del Aceite de Oliva ha
iniciado una campaña agresiva de promoción de los “aceites de oliva” en el
canal Horeca. Sin distinguir entre vírgenes y refinados...“A río revuelto
ganancia de pescadores” y en este caso, como en muchos otros, los productores
no son precisamente los pescadores, sino los pescados.
Llevamos
años criticando la baja calidad de los aceites en bares y restaurantes (en
demasiadas ocasiones lampantes). ¿se sustituirán ahora por refinados?. Entre el menor precio (factor decisivo para los
hosteleros), la confusión del consumidor (que apenas distingue las distintas
categorías de los aceites de oliva), y la
promoción no diferenciada que está llevando a cabo la interprofesional, el
“aceite de oliva” pudiera ser la opción de muchos restauradores. Un paso atrás.
Ahora mas
que nunca se necesitaría una campaña específica para los VÍRGENES EXTRAS en
lugar de promocionar los refinados con el dinero de los productores. Es como
incitarlos a que continúen produciendo lampantes a bajo precio para, en el
mejor de los casos, manipularlos y convertirlos en "aceite de oliva".
Tendremos
botellas bien etiquetadas pero continuaremos, sobre todo, confundiendo a
los consumidores con un producto que carece de la mayoría de las
propiedades saludables de las que tanto alardeamos (polifenoles,
tocoferoles...) y... sin olor y sabor propios.
Urge la información al consumidor y la difusión de la cultura del aceite.
Para mayor información de las distintas categorías de aceite:
Ver video.











